Fobias extrañas

Hay infinidades de fobias o miedos que no conocemos, incluso, que podríamos tener nosotros mismos y no nos hemos dado cuenta. Aquí podrás conocer fobias extrañas y posibles soluciones a ellas. También puedes compartir alguna fobia extraña que tengas.

 

TEOFOBIA Y HADEFOBIA

- La teofobia o también conocida como Zeusofobia es una fobia social excplicita en el miedo a Dios, dioses y religiones, y por ende a sus cultos y tradiciones. Ésta fobia es injustificada, anormal y fuera de lo común. Si bien muchas personas le temen a Dios, ya sea por sus creencia o por temor a lo que pueda haber después de la vida, los que padecen de teofobia viven un caso diferente, pues se ve afectada su vida cotidiana. Los teofóbicos  viven ansiosos y con un estado mental de disturbio. Tienen una gran preocupación por el juicio final y sienten tanto temor a Dios o a la religión que no son capaces de entrar a una iglesia.

Ya que los síntomas de la teofobia son los mismos que cualquier fobia la recomendación para curar ésta es enfrentar el miedo, debe ser expuesto al escenario de su fobia. Curar la teofobia es un tratamiento progresivo que da resultados en semanas o meses 

- La hadefobia o miedo al infierno es relacionado con la teofobia, aunque la hadefobia surge de varios factores, como el miedo de muchos creyentes a las religiones de la llegada del juicio final y que terminen en el infierno. 

Los hadefóbicos suelen sufrir de insomnio, náuseas, ataques de depresión y nervios constantes. Muchas de las personas que le tienen miedo al infierno suelen internalizar su temor por vergüenza.  

La hipnoterapia (Busqueda de traumas psíquicos por medio de la hipnosis) es una de las soluciones que brinda la psiquiatría, aunque a veces sólo basta con ir donde un líder religioso para superar el miedo 

 

PANTOFOBIA

La pantofobia es el medio a todo. Esta extraña fobia es un terror inexplicable a todo. Así es, los pantofóbicos suelen tener miedo injustificado a todo lo que les rodea. 

Las personas que padecen pantofobia frecuentemente tienen alucinaciones de vista y oído, también suelen delirar.

Los sintomas que se reflejan en los pantofóbicos son sudoración excesiva, dificultad para respirar, malestar estomacal, náuseas, temor a enloquecer y miedo a morir.

El tratamiento para controlar esta fobia es por medio de la psiquiatría.

HIdrofobia 

La hidrofobia es el miedo anormal y desmedido al agua. Posiblemente es ocasionado por algún incidente con líquidos cuando la persona era pequeña.

El sintoma más usual de los hidrofóbicos es la ansiedad, náuseas y rabia (que no es usual en las fobias). Las personas que tienen este miedo se sienten intranquilos cuando están cerca de piscinas, del mar, de ríos, de la playa, aún sabiendo que no tendrán contacto con el agua.

La solución más eficaz para vencer el miedo al agua es teniendo contacto con ella y aprendiendo a nadar.

 

Elizabeth enfrentó su miedo al agua

 

La música sonaba fuerte, casi hasta aturdir. Pantera amenizando lo que era una mañana ni fría, ni cálida. Iba tarde a mi destino como de costumbre, me sudaban las manos y estaba fría. Mis mejillas por lo general sonrojadas,  estaban pálidas. Mi corazón latía fuerte, sentía náuseas y debilidad. Intentaba tranquilizarme y pensar que era efecto de las cervezas de ayer, pero en el fondo sabía que no, tenía mucho miedo. Me bajé del bus y mientras caminaba a la estación del metro, pasando una calle a punto del desmayo por poco me atropella un taxi. Se sintió extraño, como despertar de repente, y lo que más recuerdo fueron los gritos del taxista, con los que me quería indicar que su taxi pesaba más que un hombre. ¡Já! Sin saber que yo ya olvidé cuánto pesa un hombre, si es que alguna vez lo supe. Tomé el tren, y me bajé pronto. Caminaba buscando la sombra, caminé y mucho. Llegué a esa universidad, con la libertad pintada en sus paredes, con la revolución y el conocimiento encerrados en su recinto, gran recinto. Di varias vueltas con pocas ganas de llegar y con la excusa de que estaba perdida. Hablé con dos o tres personas cualquieras. Vi varios posibles amores de mi vida, y seguí caminando con desesperación, y poco entusiasmo. De pronto sonó '5 minutes alone'  y canté como si no estuviese pasando nada. Hasta que vi a lo lejos ese lugar que tanto temía ver. Había muchos niños, felices, riendo y jugando. Entré por un pasillo y un muchacho me quitó la maleta, me dijo que me quitara los zapatos y la ropa. Así lo hice, me desvestí rápidamente, respiré hondo y acudí a la célebre frase "al mal paso, dadle prisa". Sentía un poco de vergüenza, pero el miedo era mayor. Encontré una puerta que no supe cómo abrir hasta después de algunos segundos, quería huir pero era demasiado tarde. El agua helada cayó de cabeza a pies y ya estaba ahí, de frente a mi peor miedo. Intenté calmarme, el instructor me dio su mano y aún sin poderlo creer, ya estaba en el agua. Era el fin. Me había metido a la piscina.

 

 

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